El otro día, en la casa de una amiga, buscando otra cosa encontramos algo que toda mujer seguramente cultivó en cierto momento de su adolescencia: la caja de recuerdos.
El hallazgo generó todo tipo de emociones diversas, más que nada risas, pero no solamente, también removió un par de sentimientos.
Hoy cuando paseaba a mi perro y la lluvia me entraba un poco en los ojos y me hacía ver diamantitos (no empecé todavía a alucinar, es cuando te entra una gota chiquita y hasta que no parpadeás ves como de atrás de un diamante, o de una estrella de belén), quise desenterrar mi propia caja.
Descubrí que tengo 3, empecé por una, sonreí un poco, me reí también, lloré en las partes sentimentales y encontré mi ex diario íntimo, con llave y todo. Forcé la cerradura.
En la primera hoja decía, por si quedaban dudas: "diario íntimo". En la segunda lo siguiente:
TOP SECRET
no mirar
propiedad privada (!!!!!!!!!)
Atrás venían escrituras de cuando estaba más o menos entre 4to y 6to grado. Creo recordar que lo había estrenado antes pero que en algún momento le arranqué las hojas, era muy autocrítica ya de pequeña.
Todos los textos empezaban con un Querido diario remarcado en naranja y terminaban firmados con mi nombre. En algunos le hablaba al diario de vos y hasta le llegué a poner (abro comillas porque es muy textual) "te re quiere" en un cierre.
A continuación cito uno de mis últimos "diálogos" con el diario a modo documental.
"Querido diario:
¿Sabías qué? Hoy empecé las clases. ¡Nati me contó que le había venido! Yo le conté que a Juli también le había pasado, entonces se lo contó a toda la clase. Estamos madurando porque nadie se rió.
Le conté a mamá lo que pasó hoy y ahora me siento más confiada. María rezó para que le viniera a los 16 (esto lo dice mi actual yo: no quiero mentir pero en serio creo que su deseo se cumplió) y yo quiero ser la novena."
(los nombres son ficticios para proteger la identidad de las protagonistas, algunas de las cuales son todavía mis amigas).
Es un recurso no renovable, así que voy a guardar la caja y la voy a volver a abrir otro día, es como cuando te gusta un libro y no querés seguir porque se te gasta.
¿Las niñas de hoy seguirán escribiendo en sus diarios, tendrán blogs, qué harán?
lunes, 21 de julio de 2008
domingo, 20 de julio de 2008
Positiva...está todo muy bien...positiva...
A ver, en el costado es verde, creo. Y tiene un poco de rojo amarronado, ¿como una franja, no? Bueno, mejor me imagino el cartel del número, que se que es 59.
De la mano de enfrente veo pasar uno y lo puedo empezar a dibujar con más precisión en mi mente, las ruedas, la silueta, las líneas, de nuevo el 59 en el frente. Y después visualizo el movimiento, acercándose desde lo lejos y llegando a la parada. Esto lo repito como un gol en un partido de fútbol, desde distintos ángulos.
Hasta que en algún momento llega.
Realizo esta práctica muchas mañanas cuando se atrasa el colectivo. Es uno de los momentos en los que más uso el pensamiento positivo, porque tiene resultados en lo inmediato.
Una amiga me introdujo hace algunos años al mundo del pensamiento positivo (también al del herbalife, pero ese me duró menos). Me dio un texto para leer, y a pesar de mi escepticismo natural, me dejé convencer, por las mismas razones por las que creo en los tratamientos mágicos para las verrugas, en que se cura el empacho, etc.
-porque veo que a veces funcionan
-porque le tengo fe a las maravillas del efecto placebo, más en personas hipocondríacas como yo
-porque creo en el poder de la energía de las personas (no se bien cómo, pero se que existe)
Más que nada por la última. Así como sostengo que las enfermedades ( en especial las crónicas) muchas veces están influidas por factores psicológicos, esto vale para lo contrario. Me parece que uno a veces tiene la capacidad de curarse o de conseguir ciertas cosas que quiere.
A mi me vendrían bien:
-algo más de salud y equilibrio mental
-un novio
-un trabajo más gratificante
Lo mejor es que no pierdo nada intentándolo. Así que en el colectivo, o cuando tenga algun momento ocioso le voy a dar una chance al P.P. y a los ejercicios de Kegel, que Alessandra dice que se pueden hacer en todo momento.
Nunca entendí la frase (a ver si alguien me ilumina) pero es creer o reventar.
De la mano de enfrente veo pasar uno y lo puedo empezar a dibujar con más precisión en mi mente, las ruedas, la silueta, las líneas, de nuevo el 59 en el frente. Y después visualizo el movimiento, acercándose desde lo lejos y llegando a la parada. Esto lo repito como un gol en un partido de fútbol, desde distintos ángulos.
Hasta que en algún momento llega.
Realizo esta práctica muchas mañanas cuando se atrasa el colectivo. Es uno de los momentos en los que más uso el pensamiento positivo, porque tiene resultados en lo inmediato.
Una amiga me introdujo hace algunos años al mundo del pensamiento positivo (también al del herbalife, pero ese me duró menos). Me dio un texto para leer, y a pesar de mi escepticismo natural, me dejé convencer, por las mismas razones por las que creo en los tratamientos mágicos para las verrugas, en que se cura el empacho, etc.
-porque veo que a veces funcionan
-porque le tengo fe a las maravillas del efecto placebo, más en personas hipocondríacas como yo
-porque creo en el poder de la energía de las personas (no se bien cómo, pero se que existe)
Más que nada por la última. Así como sostengo que las enfermedades ( en especial las crónicas) muchas veces están influidas por factores psicológicos, esto vale para lo contrario. Me parece que uno a veces tiene la capacidad de curarse o de conseguir ciertas cosas que quiere.
A mi me vendrían bien:
-algo más de salud y equilibrio mental
-un novio
-un trabajo más gratificante
Lo mejor es que no pierdo nada intentándolo. Así que en el colectivo, o cuando tenga algun momento ocioso le voy a dar una chance al P.P. y a los ejercicios de Kegel, que Alessandra dice que se pueden hacer en todo momento.
Nunca entendí la frase (a ver si alguien me ilumina) pero es creer o reventar.
jueves, 17 de julio de 2008
Spa de canciones
Estas son unas canciones que me relajan, me levantan el humor y me hacen pensar que la vida es un poco más linda. La lista es arbitraria, personal, y muy acotada, son algunos ejemplos que se me ocurren ahora.
- Sonajeros - flopa manza minimal
- Free - jack johnson
- Bello abril – fito paez
- Cruzando el mar – puente celeste
- Nao preciso mudar – ivette sangalo
- Tobogán – prietto viaja al cosmos con mariano
- Todos los días – bicicletas
- One drop – bob marley
- Fidelity - regina spektor
- Todo se transforma – jorge drexler
- Love just don´ t quit – papas fritas
- Feliz cumpleaños – Francisco bochatón
Bueno ya. Hoy la escuché en la radio a Déborah del Corral cantando, me gustó eh, ojo que la agrego en la lista.
Les propondría a los lectores que comentaran qué temas les funcionan, pero el riesgo de fiasco de semejante propuesta es muy alto.
- Sonajeros - flopa manza minimal
- Free - jack johnson
- Bello abril – fito paez
- Cruzando el mar – puente celeste
- Nao preciso mudar – ivette sangalo
- Tobogán – prietto viaja al cosmos con mariano
- Todos los días – bicicletas
- One drop – bob marley
- Fidelity - regina spektor
- Todo se transforma – jorge drexler
- Love just don´ t quit – papas fritas
- Feliz cumpleaños – Francisco bochatón
Bueno ya. Hoy la escuché en la radio a Déborah del Corral cantando, me gustó eh, ojo que la agrego en la lista.
Les propondría a los lectores que comentaran qué temas les funcionan, pero el riesgo de fiasco de semejante propuesta es muy alto.
martes, 15 de julio de 2008
De la casa al trabajo y del trabajo a casa
Cuando escucho en películas, cuentos, ensayos, obras de teatro, canciones, publicidades, programas de televisión, etc., etc., etc., (es un tema recurrente en mucho medio de comunicación) el mensaje de aprovechar cada día, no voy a negar que siempre en un primer momento me dejo conmover. Me provoca un sentimentalismo muy fácil, como cuando se lee un aforismo de Narosky.
Pero después esta falsa emoción se me pasa y me acuerdo de lo que en realidad creo, o de lo que no creo, que es en este concepto del carpe diem.
Inevitablemente el ser humano cae en la rutina. En mi caso me despierto; repito casi invariablemente ciertas acciones semi automáticas; voy a trabajar, algo que muchas veces me entretiene y hasta me divierte, pero que claramente no es lo que haría si me dijeran que mañana me muero; vuelvo de trabajar para terminar la mayoría de mis tardes/noches de semana (en especial en invierno) sin pena ni gloria.
Cuando lo pienso así me deprime un poco, me gana sin quererlo este mensaje que me quieren vender (si fuera paranoica diría que el capitalismo para convencerme de que necesito consumir ya porque mañana quién sabe). Y este mismo mensaje colabora a que cuando llegan los años nuevos o los cumpleaños e inevitablemente hago un balance mental siento que podría haber aprovechado más esos 365 (o 366) días.
Pero no quiero que esa sensación me frustre, sino que tenga fines constructivos. Entonces con lo que sí voy a tratar de cumplir es con una resolución que me hice a mi misma a principio de año, cuando el calor me movilizaba más. De disfrutar un poco más los momentos que pasan desapercibidos, ir más al cine, al teatro, a comer afuera, salir más a la calle, leer algún libro, escuchar música que no conozca, sacar una que otra foto, algún día que me anime empezar un curso de percusión y eventualmente, si alguien me acompaña, sí hacer algo loco como parapente o hasta tirarme en paracaídas.
Igual, releyendo lo que escribí, no se si estoy 100% de acuerdo conmigo misma, pero bueno, el ser contradictoria lo abordaré otro día.
pd: me divierte escribir las etiquetas, ¿hay algún parámetro que tenga que seguir o lo puedo hacer al tun tun?
Pero después esta falsa emoción se me pasa y me acuerdo de lo que en realidad creo, o de lo que no creo, que es en este concepto del carpe diem.
Inevitablemente el ser humano cae en la rutina. En mi caso me despierto; repito casi invariablemente ciertas acciones semi automáticas; voy a trabajar, algo que muchas veces me entretiene y hasta me divierte, pero que claramente no es lo que haría si me dijeran que mañana me muero; vuelvo de trabajar para terminar la mayoría de mis tardes/noches de semana (en especial en invierno) sin pena ni gloria.
Cuando lo pienso así me deprime un poco, me gana sin quererlo este mensaje que me quieren vender (si fuera paranoica diría que el capitalismo para convencerme de que necesito consumir ya porque mañana quién sabe). Y este mismo mensaje colabora a que cuando llegan los años nuevos o los cumpleaños e inevitablemente hago un balance mental siento que podría haber aprovechado más esos 365 (o 366) días.
Pero no quiero que esa sensación me frustre, sino que tenga fines constructivos. Entonces con lo que sí voy a tratar de cumplir es con una resolución que me hice a mi misma a principio de año, cuando el calor me movilizaba más. De disfrutar un poco más los momentos que pasan desapercibidos, ir más al cine, al teatro, a comer afuera, salir más a la calle, leer algún libro, escuchar música que no conozca, sacar una que otra foto, algún día que me anime empezar un curso de percusión y eventualmente, si alguien me acompaña, sí hacer algo loco como parapente o hasta tirarme en paracaídas.
Igual, releyendo lo que escribí, no se si estoy 100% de acuerdo conmigo misma, pero bueno, el ser contradictoria lo abordaré otro día.
pd: me divierte escribir las etiquetas, ¿hay algún parámetro que tenga que seguir o lo puedo hacer al tun tun?
domingo, 13 de julio de 2008
Recoleta comparte, pásense

Aprovechando el intenso caudal de visitas de este blog, quiero publicitar el evento artístico en el que participan obras de mi amiga Milagros Pini.
Cabe aclarar que mi talento forma parte de su muestra. Quien les habla ayudó en el pegado de importantísimos trozos de madera que permitieron que los cuadros fueran posteriormente colgados.
Puedo afirmar que desde ese día se lo que es jalar poxi. No en vano dicen que el arte y las drogas van de la mano.
Yo les diría que vayan, fue una convocatoria abierta para artistas sin seleccionar, hay cosas muy lindas, otras no tanto, pero vale la pena y es gratis.
miércoles, 9 de julio de 2008
El tema innombrable
Venía bien con el tema hombres. (Qué feo suena el tema hombres, nunca encontré un buen término para denominar ese aspecto de mi vida que tanto me martiriza – ¿no será mucho martiriza? No, es así, me martiriza.- Cuando tengo que tocar el tema con mi psicóloga –en adelante Liliana- me ofusco, porque quiero que ella entienda de qué estoy hablando sin nombrarlo, si total siempre hablo de lo mismo, ¡ya debería saber estas cosas! Pero ella, claro, quiere que lo nombre, porque es su trabajo, tiene que presionar a la gente para que lo que esta oculto salga, ¿no? Así que lo nombro, a regañadientes digo vida amorosa –copiándome del ingles lovelife-, el tema pareja o el estar con alguien. Y ahí viene la segunda pregunta obligada: ¿qué es estar con alguien? Me enojo un poco más y le contesto lo primero que me sale, porque en realidad no sé, no sé qué es “estar” con alguien porque nunca me pasó. Al menos no como yo entiendo el concepto.) Venía bien hace un tiempo, estaba mas tranquila, en el interin salí con alguien con el que podría haber funcionado.
El tema innombrable ya no era recurrente en terapia, no estaba tan preocupada por no encontrar a nadie nunca en la vida. Me sentía menos fatalista y estaba tratando de aplicar la teoría del pensamiento positivo que creo que esta en boga.
A su vez y como siempre intentaba ir sumando nuevas experiencias para conocerme un poco más sin ponerme tanta presión.
Pero no lo abordé de la mejor manera, quise copiar modelos de otras personas pensando que a mí también me iban a servir, no escuche qué era lo que a mi personalmente me servía. Apuré las cosas con alguien buscando sensaciones que a esta altura siento que físicamente necesito (no me refiero a sensaciones sexuales, aunque si opinara Freud seguro diría que sí). La experiencia no salió bien, me sentí rara, incomoda, poco natural. Sentirme rara, verme a mi misma de esa manera es algo a lo que tiendo siempre, otra de mis preocupaciones, y me molestó que me pasara en esa situación.
Al otro día estuve muy triste. Había vuelto esa sensación de derrota, de resignación, de pensar que nunca iba a sentir algo natural, fluido, cómodo, que nunca iba a disfrutar del momento sin pensar lo que tenía que hacer, o lo que iba a hacer el otro, o lo que pensaba de mí, o cuál era el paso a seguir. Después me forcé a mi misma a recordar que una vez sí me había pasado, con una persona pude meterme en la situación, pasarla bien y lograr que las cosas se dieran solas. En vez de quedarme con esa auto lección me puse a pensar en él y en por qué las cosas no marcharon. Y me acordé también que hay muchas muchas cosas que no entiendo, tantas que me marea.
Y estaba en eso cuando recibí un casi llamado de esa persona, no un llamado porque no escuché nada del otro lado. Y de vuelta no entendí, aclaro que esto ya pasó varias veces y nunca le encontré explicación, ¿fue sin querer, una estrategia, alguien le robo el teléfono? Así que esta vez no me hice la boluda y le mande un mensaje (no me animaba a llamar), pero no obtuve respuesta. Me parece que todavía me toca que las cosas sigan siendo una incógnita en mi vida en general.
Después vi su nombre en un lugar y no pude evitar sentir que había una casualidad llamativa en todo eso. Pero cuando lo pienso de nuevo me siento ridícula, acá estoy yo, inventándome una historia de destinos cruzados de película berreta y el ni enterado.
La peor parte es que no quiero estar con él en realidad, nunca existió nada real entre nosotros, pero si no es con él, ¿entonces con quien? Esa pregunta me da miedo. Me puedo hacer la que no todo el tiempo que quiera, pero si tengo que decir la verdad, me asusta. Venía bien, ahora no tanto.
El tema innombrable ya no era recurrente en terapia, no estaba tan preocupada por no encontrar a nadie nunca en la vida. Me sentía menos fatalista y estaba tratando de aplicar la teoría del pensamiento positivo que creo que esta en boga.
A su vez y como siempre intentaba ir sumando nuevas experiencias para conocerme un poco más sin ponerme tanta presión.
Pero no lo abordé de la mejor manera, quise copiar modelos de otras personas pensando que a mí también me iban a servir, no escuche qué era lo que a mi personalmente me servía. Apuré las cosas con alguien buscando sensaciones que a esta altura siento que físicamente necesito (no me refiero a sensaciones sexuales, aunque si opinara Freud seguro diría que sí). La experiencia no salió bien, me sentí rara, incomoda, poco natural. Sentirme rara, verme a mi misma de esa manera es algo a lo que tiendo siempre, otra de mis preocupaciones, y me molestó que me pasara en esa situación.
Al otro día estuve muy triste. Había vuelto esa sensación de derrota, de resignación, de pensar que nunca iba a sentir algo natural, fluido, cómodo, que nunca iba a disfrutar del momento sin pensar lo que tenía que hacer, o lo que iba a hacer el otro, o lo que pensaba de mí, o cuál era el paso a seguir. Después me forcé a mi misma a recordar que una vez sí me había pasado, con una persona pude meterme en la situación, pasarla bien y lograr que las cosas se dieran solas. En vez de quedarme con esa auto lección me puse a pensar en él y en por qué las cosas no marcharon. Y me acordé también que hay muchas muchas cosas que no entiendo, tantas que me marea.
Y estaba en eso cuando recibí un casi llamado de esa persona, no un llamado porque no escuché nada del otro lado. Y de vuelta no entendí, aclaro que esto ya pasó varias veces y nunca le encontré explicación, ¿fue sin querer, una estrategia, alguien le robo el teléfono? Así que esta vez no me hice la boluda y le mande un mensaje (no me animaba a llamar), pero no obtuve respuesta. Me parece que todavía me toca que las cosas sigan siendo una incógnita en mi vida en general.
Después vi su nombre en un lugar y no pude evitar sentir que había una casualidad llamativa en todo eso. Pero cuando lo pienso de nuevo me siento ridícula, acá estoy yo, inventándome una historia de destinos cruzados de película berreta y el ni enterado.
La peor parte es que no quiero estar con él en realidad, nunca existió nada real entre nosotros, pero si no es con él, ¿entonces con quien? Esa pregunta me da miedo. Me puedo hacer la que no todo el tiempo que quiera, pero si tengo que decir la verdad, me asusta. Venía bien, ahora no tanto.
lunes, 7 de julio de 2008
Maldita orientación vocacional
En el colegio hice un poco de orientación vocacional. Y en esas situaciones siempre te preguntan, de manera más o menos sutil, quien sos. En ese momento no profundicé tanto en mi propia definición.
Durante mucho tiempo me vi a mí misma de una manera. Me puse sin darme cuenta algunos rótulos que me daban de alguna forma estabilidad. Inteligente, antisocial, crítica, irónica, pesimista, contestaba si me preguntaran a modo examen sorpresa como era yo.
Hace un tiempo que ya esas palabras no me definen tanto, quedan resabios dando vueltas pero hay mucho que cambió. Todo esto es parte de un proceso que estoy haciendo, esperemos, para mi crecimiento personal. Y en muchos aspectos me siento mejor conmigo misma, siento que estoy encaminada a algo que me va a hacer bien.
Pero también me siento más perdida. Es mucho mas cómodo saber donde estás parada. Es como cuando en cuestión de peso algunos dicen que ser gordo sirve como escudo, te define, sabes que sos así, que esa es la causa de muchas cosas negativas, pero por lo menos lo entendés. Aclaro que cuando era chica era gorda, por eso me identifico con la causa.
A raíz de esta transformación me empecé a cuestionar muchas cosas. Volví a pensar en qué cosas me gustaban (cuáles no me gustan siempre lo tuve mas claro, para lo negativo siempre fui mandada a hacer- ahí hay algo chiquito que me gusta, las frases hechas, me dan risa).
Siempre dije que me gustaban los viajes, leer, la televisión, escribir, la fotografía, el cine. Pero a la mayoría de esas cosas no las practico nunca, salvo ver televisión. Cualquiera que me conozca sabe que eso es innegable, ¿pero el resto? No leo nunca, me cuesta mucho ponerme a escribir, porque no se qué escribir, no voy al cine ni a museos aunque siempre digo que tengo ganas…
Entonces, ¿qué me define? ¿Es que en realidad no me gustan estas cosas? Yo creo que si, pero a veces me da pereza llevarlas a cabo, pero si me da pereza, ¿no será que no me gustan tanto? A ver, quiero revisar.
-el cine: me encanta ver películas, la mayoría me entretienen y algunas hasta me conmueven. Pero ir al cine implica una movida, sale caro y siempre que digo que voy a ir a ver algo termino no yendo. Me da una especie de vergüenza este ítem dada mi elección de carrera (producción) y mi supuesto gusto (ya pongo todo en duda) por lo audiovisual.
-viajar: no leo crónicas de viaje en Internet, ni la sección de turismo en el diario, soy fan solo de un programa del rubro en la tele pero al resto no les doy mucha bola. Para mi psicóloga Liliana eso quiere decir que en realidad no me gustan los viajes, pero no se si te banco en esta Liliana. Lo que sí, a la hora del viaje real doy muchas vueltas, estoy supeditada a lo que otras personas quieran hacer porque no me animo a viajar sola y siempre hay un porcentaje de miedo de que me agarre un ataque de pánico en tierras desconocidas.
Realmente me encantaría ser un espíritu libre, como esa gente que viaja y no piensa en el día siguiente pero después de tantos años conmigo misma tengo que aceptar que no soy así.
Eso me lleva a otra cosa, a una dicotomía que siempre pensé que encierro adentro mío y que es la raíz de esas contradicciones creo, así que dejo la lista de lado para seguir con esto. Siempre me consideré mas del lado de lo hippie (por ponerle un nombre que se entienda), en mi manera de concebir el mundo. Ahora que lo escribo me parece una obviedad, no hay muchos jóvenes que se piensen conservadores. Lo que digo es que me gustaría ser relajada, no pensar tanto en lo que hago, poder conectar con alguien de la forma que sea sin hacerme problemas, que me propongan algo, prenderme y disfrutarlo.
Pero no, soy más estructurada…aunque eso no quiere decir que sea organizada, todo lo contrario, soy muy despistada. A veces siento que tengo lo peor de los dos mundos.
Entonces ¿qué pasa, quiero ser una persona que no soy? ¿Debería aceptar lo que soy y amigarme con eso? ¿O es, como alguna vez escuché, que uno es lo que quiere ser, pero en mi caso no le estoy poniendo empeño a lo que me gusta? No lo sé.
Voy a decir rápido algunas cosas que me gustan y ciertos rasgos que creo que tengo hoy. No lo voy a pensar mucho, que salga lo que salga.
Me gustan muchos programas de televisión, eso seguro. Me gusta mucho pero mucho comer, me divierte cocinar, escuchar música por la calle, cantar el 70% del día (o más), corregir cosas que están escritas, escribir cuando lo estoy haciendo, leer cuando me engancho, escuchar canciones que no conozco y que me parecen lindas, enterarme sobre las vidas ajenas en fotologs, blogs, etc (si, lo admito!!), charlar con gente (no con una sola persona, eso me incomoda la mayoría de las veces), autoanalizarme y analizar a los demás, y ahí ya paso a lo de los rasgos.
Me analizo mucho, por demás creo, y mezclado con que soy un poco hipocondríaca me estampo términos psicológicos, me encasillo en algunas cosas y soy un poco rígida conmigo misma. Siento que tiendo mas a estar triste que contenta, pero no sé en realidad, quizás es que estoy aburrida. Me gusta estar con gente, pero sólo cuando estoy sola me siento totalmente protegida. También siento (perdón que ponga tanto siento, pero no puedo pensar en sinónimos porque tengo que escribir rápido, era la consigna) que soy rara y cuando lo pienso me despersonalizo (ahí va un termino psicológico que uso para con mi persona).
Sigo siendo irónica y critica, pero trato de hacerlo menos porque no es lo que quiero para mi, no quiero burlarme de la gente que hace cosas y le salen mal, quiero hacer yo las cosas y correr el riesgo de que me salgan mal. Quiero vivir las cosas aunque me den miedo.
No se, me mezcle con todo esto. Mi hipótesis del principio se mantiene, hoy en día me parece muy difícil definirme. No es un buen momento para empezar un curso de orientación vocacional.
Durante mucho tiempo me vi a mí misma de una manera. Me puse sin darme cuenta algunos rótulos que me daban de alguna forma estabilidad. Inteligente, antisocial, crítica, irónica, pesimista, contestaba si me preguntaran a modo examen sorpresa como era yo.
Hace un tiempo que ya esas palabras no me definen tanto, quedan resabios dando vueltas pero hay mucho que cambió. Todo esto es parte de un proceso que estoy haciendo, esperemos, para mi crecimiento personal. Y en muchos aspectos me siento mejor conmigo misma, siento que estoy encaminada a algo que me va a hacer bien.
Pero también me siento más perdida. Es mucho mas cómodo saber donde estás parada. Es como cuando en cuestión de peso algunos dicen que ser gordo sirve como escudo, te define, sabes que sos así, que esa es la causa de muchas cosas negativas, pero por lo menos lo entendés. Aclaro que cuando era chica era gorda, por eso me identifico con la causa.
A raíz de esta transformación me empecé a cuestionar muchas cosas. Volví a pensar en qué cosas me gustaban (cuáles no me gustan siempre lo tuve mas claro, para lo negativo siempre fui mandada a hacer- ahí hay algo chiquito que me gusta, las frases hechas, me dan risa).
Siempre dije que me gustaban los viajes, leer, la televisión, escribir, la fotografía, el cine. Pero a la mayoría de esas cosas no las practico nunca, salvo ver televisión. Cualquiera que me conozca sabe que eso es innegable, ¿pero el resto? No leo nunca, me cuesta mucho ponerme a escribir, porque no se qué escribir, no voy al cine ni a museos aunque siempre digo que tengo ganas…
Entonces, ¿qué me define? ¿Es que en realidad no me gustan estas cosas? Yo creo que si, pero a veces me da pereza llevarlas a cabo, pero si me da pereza, ¿no será que no me gustan tanto? A ver, quiero revisar.
-el cine: me encanta ver películas, la mayoría me entretienen y algunas hasta me conmueven. Pero ir al cine implica una movida, sale caro y siempre que digo que voy a ir a ver algo termino no yendo. Me da una especie de vergüenza este ítem dada mi elección de carrera (producción) y mi supuesto gusto (ya pongo todo en duda) por lo audiovisual.
-viajar: no leo crónicas de viaje en Internet, ni la sección de turismo en el diario, soy fan solo de un programa del rubro en la tele pero al resto no les doy mucha bola. Para mi psicóloga Liliana eso quiere decir que en realidad no me gustan los viajes, pero no se si te banco en esta Liliana. Lo que sí, a la hora del viaje real doy muchas vueltas, estoy supeditada a lo que otras personas quieran hacer porque no me animo a viajar sola y siempre hay un porcentaje de miedo de que me agarre un ataque de pánico en tierras desconocidas.
Realmente me encantaría ser un espíritu libre, como esa gente que viaja y no piensa en el día siguiente pero después de tantos años conmigo misma tengo que aceptar que no soy así.
Eso me lleva a otra cosa, a una dicotomía que siempre pensé que encierro adentro mío y que es la raíz de esas contradicciones creo, así que dejo la lista de lado para seguir con esto. Siempre me consideré mas del lado de lo hippie (por ponerle un nombre que se entienda), en mi manera de concebir el mundo. Ahora que lo escribo me parece una obviedad, no hay muchos jóvenes que se piensen conservadores. Lo que digo es que me gustaría ser relajada, no pensar tanto en lo que hago, poder conectar con alguien de la forma que sea sin hacerme problemas, que me propongan algo, prenderme y disfrutarlo.
Pero no, soy más estructurada…aunque eso no quiere decir que sea organizada, todo lo contrario, soy muy despistada. A veces siento que tengo lo peor de los dos mundos.
Entonces ¿qué pasa, quiero ser una persona que no soy? ¿Debería aceptar lo que soy y amigarme con eso? ¿O es, como alguna vez escuché, que uno es lo que quiere ser, pero en mi caso no le estoy poniendo empeño a lo que me gusta? No lo sé.
Voy a decir rápido algunas cosas que me gustan y ciertos rasgos que creo que tengo hoy. No lo voy a pensar mucho, que salga lo que salga.
Me gustan muchos programas de televisión, eso seguro. Me gusta mucho pero mucho comer, me divierte cocinar, escuchar música por la calle, cantar el 70% del día (o más), corregir cosas que están escritas, escribir cuando lo estoy haciendo, leer cuando me engancho, escuchar canciones que no conozco y que me parecen lindas, enterarme sobre las vidas ajenas en fotologs, blogs, etc (si, lo admito!!), charlar con gente (no con una sola persona, eso me incomoda la mayoría de las veces), autoanalizarme y analizar a los demás, y ahí ya paso a lo de los rasgos.
Me analizo mucho, por demás creo, y mezclado con que soy un poco hipocondríaca me estampo términos psicológicos, me encasillo en algunas cosas y soy un poco rígida conmigo misma. Siento que tiendo mas a estar triste que contenta, pero no sé en realidad, quizás es que estoy aburrida. Me gusta estar con gente, pero sólo cuando estoy sola me siento totalmente protegida. También siento (perdón que ponga tanto siento, pero no puedo pensar en sinónimos porque tengo que escribir rápido, era la consigna) que soy rara y cuando lo pienso me despersonalizo (ahí va un termino psicológico que uso para con mi persona).
Sigo siendo irónica y critica, pero trato de hacerlo menos porque no es lo que quiero para mi, no quiero burlarme de la gente que hace cosas y le salen mal, quiero hacer yo las cosas y correr el riesgo de que me salgan mal. Quiero vivir las cosas aunque me den miedo.
No se, me mezcle con todo esto. Mi hipótesis del principio se mantiene, hoy en día me parece muy difícil definirme. No es un buen momento para empezar un curso de orientación vocacional.
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