Desde un tiempo atrás vengo pensando en cambiar de psicóloga. Me cae muy bien, y creo que en algunas cosas me ayudó, pero también siento que estoy un poco estancada y que me gustaría probar con algo más psicoanalítico.
Hace un mes tomé la decisión, y se lo dije.
Y se lo volví a decir en la sesión siguiente, y en la otra. Pero me parece que en la facultad les enseñan a las psicólogas a no dejar ir tan fácil a los pacientes. Ahora me quiere hacer analizar el por qué de mi elección.
Mi hermana, también del rubro, me dijo que lo que tengo que analizar es por qué sigo yendo. Me van a volver loca entre las dos. A mí me parecía maleducado desaparecer de un día para el otro después de como 3 años de verla todas las semanas, qué se yo. Pero se ve que lo voy a tener que hacer.
Tengo la fantasía de que la nueva me diga:
-¿Sabés por qué te cuesta tanto estar con alguien? Porque sos así y asá.
-¡Ah!
-¿Y sabés lo que tenés que hacer? Esto y aquello.
-Buenísimo.
No lo veo muy posible, así que mientras tanto tengo otra fantasía, y es que aparezca un tipo que me guste muchísimo, a ese grado que te atonta. Que me guste tanto que esté dispuesta a hacer todo ese esfuerzo que me produce siempre el miedo de no saber cómo actuar ante las situaciones más fáciles, si voy a quedar mal parada, si me voy a desilusionar, si me van a dejar.
A esto no lo veo mucho más posible que a lo anterior. Pero quién te dice.
martes, 28 de octubre de 2008
domingo, 26 de octubre de 2008
Estoy contenta.
Me llamó una amiga que está en España con la que no hablaba hace mucho.
Fui a ver a Les Luthiers y lo disfruté a rolete. A mis primos los quiero y hay muchos embarazos en la familia.
Comí variadas delicias.
Arreglamos para ir a un campo con las ganas que tengo de andar a caballo.
Ganamos 5-1, estamos en racha goleadora, el último partido fue 7-1. Mis amigas estaban chochas porque creían que cada gol era un punto más en la tabla, me dan ternura. La arquera pensaba que no podía salir nunca del área, que estaba como en un calabozo.
Me metí a la pileta. Tengo la suerte de contar con primos y una amiga con pileta, lo que me permitió darme un chapuzón por fin de semana desde hace un mes.
Escuché una banda muy linda que toca canciones de Pink Martini.
Conocí el hotel Faena, tiene calaveras de ciervos decoradas con mostacillas en las paredes. Unos extranjeros no nos invitaron martinis a través del mozo, pero tomamos unos fernetinis regalados en el borde de la piscina. No pudimos robarnos nada.
Fuimos a la fiesta del cebollas y me reí mucho. Mis amigas no saben lo agradecida que estoy de que sean tan divertidas. Igual ayer se los dije. Me estoy poniendo unos pedalines divinos que me incitan a decirles a todos que los quiero.
Me hice el frappuccino más delicioso del mundo.
¡Mi perro es de lindo!
Creo que todo esto amerita mi alegría.
PD: Los que hicieron la publicidad gráfica del casino de puerto madero no tienen derecho.
Me llamó una amiga que está en España con la que no hablaba hace mucho.
Fui a ver a Les Luthiers y lo disfruté a rolete. A mis primos los quiero y hay muchos embarazos en la familia.
Comí variadas delicias.
Arreglamos para ir a un campo con las ganas que tengo de andar a caballo.
Ganamos 5-1, estamos en racha goleadora, el último partido fue 7-1. Mis amigas estaban chochas porque creían que cada gol era un punto más en la tabla, me dan ternura. La arquera pensaba que no podía salir nunca del área, que estaba como en un calabozo.
Me metí a la pileta. Tengo la suerte de contar con primos y una amiga con pileta, lo que me permitió darme un chapuzón por fin de semana desde hace un mes.
Escuché una banda muy linda que toca canciones de Pink Martini.
Conocí el hotel Faena, tiene calaveras de ciervos decoradas con mostacillas en las paredes. Unos extranjeros no nos invitaron martinis a través del mozo, pero tomamos unos fernetinis regalados en el borde de la piscina. No pudimos robarnos nada.
Fuimos a la fiesta del cebollas y me reí mucho. Mis amigas no saben lo agradecida que estoy de que sean tan divertidas. Igual ayer se los dije. Me estoy poniendo unos pedalines divinos que me incitan a decirles a todos que los quiero.
Me hice el frappuccino más delicioso del mundo.
¡Mi perro es de lindo!
Creo que todo esto amerita mi alegría.
PD: Los que hicieron la publicidad gráfica del casino de puerto madero no tienen derecho.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Estaba en una sequía, en semanas no había salido ni una gota de agua de mis ojos. Esa abstinencia vino después de una etapa de llantos encadenados y en catarata que de pronto se consumieron.
Hoy volví a llorar. Un llanto cortito, suave, melancólico. Lo fui a acariciar a mi perro, que nunca termina de entender qué me pasa cuando estoy así. Y tuve ganas de que alguien me abrace y me de un beso, y entienda todo lo que me pasa, y no tener que hablar, que sólo esté ahí y que me abrace un buen rato. Y sentirme chiquitita y contenida y tibia.
Que alguien me explique por qué a veces me gusta llorar.
Hoy volví a llorar. Un llanto cortito, suave, melancólico. Lo fui a acariciar a mi perro, que nunca termina de entender qué me pasa cuando estoy así. Y tuve ganas de que alguien me abrace y me de un beso, y entienda todo lo que me pasa, y no tener que hablar, que sólo esté ahí y que me abrace un buen rato. Y sentirme chiquitita y contenida y tibia.
Que alguien me explique por qué a veces me gusta llorar.
lunes, 20 de octubre de 2008
Venenosa
Domingo, voy a comprar una porción de papas fritas a un bodegón. Salían $7, quiero pagar con $10.
Cajero: Tenés $2 así te doy $5? Porque no tengo cambio.
Yo: Yo tampoco.
Cajero (mirada inmutable) ...
Yo: bueno, no sé.
Cajero (malhumorado): Sino te cobro $8.
Yo: (enojada pero deseosa de las malditas papas fritas): ¿¿¿¿Cómo que 8???
Bueno, esperá que voy al quiosko a comprarme una coca.
Me parece que después del intercambio verbal aprovechó que salí para escupírmelas por ser una forra sin cambio.
- - - -
Iba mi hermana con una amiga, ambas psicólogas, y su bebé de 6 meses en un taxi. Llegan a destino con el taxímetro marcando $16,30.
Amiga (queriendo facilitarle la tarea al chofer): Si querés cobranos $16,50.
Chofer: Sino te cobro $17.
Hermana (irritada): No, para eso nos cobras $16. Si vamos a redondear para algún lado, lo más cerca es para abajo, y sino danos el vuelto y listo.
Chofer (vociferando enloquecido, con cara de bruja cuando te tira un maleficio): ¡VENENOSA! ¡¡¡Ves que sos venenosa!!!! ¡¡¡Qué te metes vos!!! ¡¡Tenías que ser mujer!! Yo sabía que iba a pasar esto. Cuando las vi, casi no las subo, 3 mujeres, no sé por qué las dejé entrar.
Evidentemente el señor no había tenido un buen día.
Cajero: Tenés $2 así te doy $5? Porque no tengo cambio.
Yo: Yo tampoco.
Cajero (mirada inmutable) ...
Yo: bueno, no sé.
Cajero (malhumorado): Sino te cobro $8.
Yo: (enojada pero deseosa de las malditas papas fritas): ¿¿¿¿Cómo que 8???
Bueno, esperá que voy al quiosko a comprarme una coca.
Me parece que después del intercambio verbal aprovechó que salí para escupírmelas por ser una forra sin cambio.
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Iba mi hermana con una amiga, ambas psicólogas, y su bebé de 6 meses en un taxi. Llegan a destino con el taxímetro marcando $16,30.
Amiga (queriendo facilitarle la tarea al chofer): Si querés cobranos $16,50.
Chofer: Sino te cobro $17.
Hermana (irritada): No, para eso nos cobras $16. Si vamos a redondear para algún lado, lo más cerca es para abajo, y sino danos el vuelto y listo.
Chofer (vociferando enloquecido, con cara de bruja cuando te tira un maleficio): ¡VENENOSA! ¡¡¡Ves que sos venenosa!!!! ¡¡¡Qué te metes vos!!! ¡¡Tenías que ser mujer!! Yo sabía que iba a pasar esto. Cuando las vi, casi no las subo, 3 mujeres, no sé por qué las dejé entrar.
Evidentemente el señor no había tenido un buen día.
jueves, 16 de octubre de 2008
Bebés
Hoy fui a Farmacity a comprar unas cosas para el trabajo. A colación de Farmacity quiero comentar un pensamiento que se me ocurrió hace poco en este local de remedios rápidos. Tengo uno a media cuadra de mi casa. Me di cuenta hace poco de que voy bastante seguido. Primero porque me gusta husmear productos de perfumería, como así también los del rubro librería y ferretería. Creo que es por la oferta de cosas específicas para cada necesidad, pero no sé. Y también, y principalmente, porque en realidad entro a abastecerme periódicamente de shampú, desodorante, alguna golosina, toallitas...
Lo que pensé fue: los empleados seguramente ya conocen a los clientes habituales, ¿sacarán pues conclusiones y comentarán sobre lo que compran? Yo cuando era moza hablaba de los comensales. Al concientizarlo creo que me va a dar un poco de vergüenza si alguna vez tengo que pasar por la caja con preservativos, un test de embarazo, un tarrito para análisis de orina (eso que las viejas nunca compran y llevan el pis adentro de una botella adentro de una bolsa de coto), o pastillas de carbón.
Pero basta de interrumpirme. Iba a otra cosa. Estaba haciendo la cola para pagar. En el canasto llevaba paquetes de pañales de recién nacido, chupetes, mamaderas, óleo, etc. Éscuché que dos amigas que estaban atrás mio decían: "¿Te acordás de la época de los pañales?" Y me hacían sonrisas de qué lindo lo que estás viviendo. Al margen de que es un poco raro que una embarazada que no tiene todavía panza ya esté comprando las cosas para su niño, me dio ternura que pensaran que iba a tener un hijo. Me imaginé la situación de estar juntando las cosas para cuando mi bebé naciera. Qué genial debe ser esa situación.
Todavía me falta mucho, muchísimo, pero cuando llegue el momento se que voy a estar muy contenta.
Lo que pensé fue: los empleados seguramente ya conocen a los clientes habituales, ¿sacarán pues conclusiones y comentarán sobre lo que compran? Yo cuando era moza hablaba de los comensales. Al concientizarlo creo que me va a dar un poco de vergüenza si alguna vez tengo que pasar por la caja con preservativos, un test de embarazo, un tarrito para análisis de orina (eso que las viejas nunca compran y llevan el pis adentro de una botella adentro de una bolsa de coto), o pastillas de carbón.
Pero basta de interrumpirme. Iba a otra cosa. Estaba haciendo la cola para pagar. En el canasto llevaba paquetes de pañales de recién nacido, chupetes, mamaderas, óleo, etc. Éscuché que dos amigas que estaban atrás mio decían: "¿Te acordás de la época de los pañales?" Y me hacían sonrisas de qué lindo lo que estás viviendo. Al margen de que es un poco raro que una embarazada que no tiene todavía panza ya esté comprando las cosas para su niño, me dio ternura que pensaran que iba a tener un hijo. Me imaginé la situación de estar juntando las cosas para cuando mi bebé naciera. Qué genial debe ser esa situación.
Todavía me falta mucho, muchísimo, pero cuando llegue el momento se que voy a estar muy contenta.
miércoles, 15 de octubre de 2008
Chirolas
Muchas noches en la esquina de mi casa se sienta un chico con su hermanito en brazos a pedir plata. El más grande tendrá 10, el pequeñín, 3. Siempre los miro de reojo para que no se den cuenta de mi cara de ganas de llorar.
Hoy, al regreso de la vuelta a mi perro algo me llamó la atención (me acordé de algo cuando pensé en mi cánido, ¿alguien vio un documental con un científico jipón de pelos largos que vivió con 3 lobos y les daba carne semi cruda en la boca, con su boca? Yo que me sentía una ridícula porque a veces le juego a vigo en 4 patas para mimetizarme con él, este hombre me entendería, pero creo que murió, o era el otro científico loco, ese que era amigo de un osito polar?).
Siempre de costado ví que al lado de los hermanitos había un joven parado, de 30 le calculo, esperando mientras el hermano mayor contaba monedas para darle un vuelto. Nunca había visto que alguien pidiera vuelto por una limosna.
Y me di cuenta.
La gente ahora hasta hace caridad por monedas.
Hoy, al regreso de la vuelta a mi perro algo me llamó la atención (me acordé de algo cuando pensé en mi cánido, ¿alguien vio un documental con un científico jipón de pelos largos que vivió con 3 lobos y les daba carne semi cruda en la boca, con su boca? Yo que me sentía una ridícula porque a veces le juego a vigo en 4 patas para mimetizarme con él, este hombre me entendería, pero creo que murió, o era el otro científico loco, ese que era amigo de un osito polar?).
Siempre de costado ví que al lado de los hermanitos había un joven parado, de 30 le calculo, esperando mientras el hermano mayor contaba monedas para darle un vuelto. Nunca había visto que alguien pidiera vuelto por una limosna.
Y me di cuenta.
La gente ahora hasta hace caridad por monedas.
martes, 14 de octubre de 2008
Celestina
Mariano trabaja en una aseguradora, pero también, o en realidad, es piloto de avioneta. Siempre imaginó el momento de pedirle casamiento a una mujer con una frase escrita en el cielo, pero hasta ahora no encontró a nadie a quién dedicarle sus mensajes románticos. Su mamá cree que está grande para esas cursilerías, pero él mantiene la ilusión.
A quien quiera escucharla, Carmen dice que ella no quiere ni necesita una relación. Para qué, si tiene a su perro para ocupar el otro lado de la cama. Él es fiel, no pide nada a cambio, no trae problemas, y le demuestra el amor que para ella los hombres no son capaces de dar.
Oscar es viudo hace 25 años. Su mujer murió en la luna de miel a los 23 años, y él nunca pudo volver a formar una pareja. Nadie podría alcanzar el grado de perfección de su Silvita.
A Ramiro le dan tanto miedo las mujeres que cuando viajó por Europa después de terminar la facultad probó ser homosexual. Pero no hubo caso, así como le aterrorizan, le gustan las chicas.
Nancy pasó por todos los tipos de terapia ofrecidos en Capital, Gran Buenos Aires y Capilla del Monte, donde se fue a vivir su mejor amiga, a la que cuando puede va a visitar. Nadie pudo solucionar su problema. Cuando se enamora, no es correspondida y viceversa. Quizás es sólo mala suerte.
Caren es maestra. Parece la chica ideal, es buena, linda, divertida, inteligente, pero siempre elige mal a sus candidatos. Hace unos años se cansó de tantos fracasos y optó por poner las energías en el trabajo y dejar de insistir con esa parte de su vida.
Federico se enamoró perdidamente a la edad de 13 años. La chica en cuestión se burló de él enfrente de toda la clase. Aunque muchas no le creen, así explica por qué las parejas no le duran más que pocos meses, perdió temprano la confianza en las mujeres
Desde la pubertad, Gisela se siente atraída por hombres casados, y últimamente también por gays, desde que trabaja en la sección para hombres del spa. Entre el limado de las uñas y el arreglo de las cutículas, se emociona con el contacto físico y se hace una película mental que no suele terminar como se imagina al principio.
Marina es muy muy fea. O por lo menos eso le hizo sentir desde chiquita su mamá. Nunca le dieron un beso y le parece que nadie en su sano juicio se fijaría alguna vez en ella. Lo acepta pero a los 37 años, esta certeza la sigue poniendo triste.
Una vez al año, Celestina organiza una reunión a la que le da más importancia que a las otras. Ella fue uno de ellos, formó también parte de ese mundo de soledad eterna antes de convertirse en mujer y conocer a su media banana, como le divierte llamar a su novio.
Durante meses hace un trabajo de investigación exhaustivo entre conocidos y amigos de sus amigos y conocidos. Pasa todo el día sonriendo cuando encuentra uno de estos casos perdidos y logra convencerlo de que participe.
Ya es la hora. Se acomoda el pelo que antes fue acomodado en la peluquería y pispea desde la puerta. Perfecto, ya llegaron todos. Le enternece verlos tan nerviosos en sus asientos. Espera unos minutos para que su entrada sea más dramática (le gustan las acciones elocuentes) camina hacia el centro y emocionada explica el paso a paso de lo que va a suceder. Con un gesto majestuoso da comienzo al evento y se sienta en un rincón para no perderse nada de lo que pase. Lo disimula porque nunca pierde la compostura, pero ahora tiene miedo. Generalmente en este punto la sobreviene esa clase inconfundible de miedo que sentía antes, en su época difícil. Es que los recuerdos a veces están todavía frescos. Para tranquilizarse, mentalmente hace combinaciones posibles con los presentes y juega apuestas consigo misma. Ante las primeras risas y toqueteos de brazos sus músculos se relajan y concluye que no va a haber mejor año que éste.
A quien quiera escucharla, Carmen dice que ella no quiere ni necesita una relación. Para qué, si tiene a su perro para ocupar el otro lado de la cama. Él es fiel, no pide nada a cambio, no trae problemas, y le demuestra el amor que para ella los hombres no son capaces de dar.
Oscar es viudo hace 25 años. Su mujer murió en la luna de miel a los 23 años, y él nunca pudo volver a formar una pareja. Nadie podría alcanzar el grado de perfección de su Silvita.
A Ramiro le dan tanto miedo las mujeres que cuando viajó por Europa después de terminar la facultad probó ser homosexual. Pero no hubo caso, así como le aterrorizan, le gustan las chicas.
Nancy pasó por todos los tipos de terapia ofrecidos en Capital, Gran Buenos Aires y Capilla del Monte, donde se fue a vivir su mejor amiga, a la que cuando puede va a visitar. Nadie pudo solucionar su problema. Cuando se enamora, no es correspondida y viceversa. Quizás es sólo mala suerte.
Caren es maestra. Parece la chica ideal, es buena, linda, divertida, inteligente, pero siempre elige mal a sus candidatos. Hace unos años se cansó de tantos fracasos y optó por poner las energías en el trabajo y dejar de insistir con esa parte de su vida.
Federico se enamoró perdidamente a la edad de 13 años. La chica en cuestión se burló de él enfrente de toda la clase. Aunque muchas no le creen, así explica por qué las parejas no le duran más que pocos meses, perdió temprano la confianza en las mujeres
Desde la pubertad, Gisela se siente atraída por hombres casados, y últimamente también por gays, desde que trabaja en la sección para hombres del spa. Entre el limado de las uñas y el arreglo de las cutículas, se emociona con el contacto físico y se hace una película mental que no suele terminar como se imagina al principio.
Marina es muy muy fea. O por lo menos eso le hizo sentir desde chiquita su mamá. Nunca le dieron un beso y le parece que nadie en su sano juicio se fijaría alguna vez en ella. Lo acepta pero a los 37 años, esta certeza la sigue poniendo triste.
Una vez al año, Celestina organiza una reunión a la que le da más importancia que a las otras. Ella fue uno de ellos, formó también parte de ese mundo de soledad eterna antes de convertirse en mujer y conocer a su media banana, como le divierte llamar a su novio.
Durante meses hace un trabajo de investigación exhaustivo entre conocidos y amigos de sus amigos y conocidos. Pasa todo el día sonriendo cuando encuentra uno de estos casos perdidos y logra convencerlo de que participe.
Ya es la hora. Se acomoda el pelo que antes fue acomodado en la peluquería y pispea desde la puerta. Perfecto, ya llegaron todos. Le enternece verlos tan nerviosos en sus asientos. Espera unos minutos para que su entrada sea más dramática (le gustan las acciones elocuentes) camina hacia el centro y emocionada explica el paso a paso de lo que va a suceder. Con un gesto majestuoso da comienzo al evento y se sienta en un rincón para no perderse nada de lo que pase. Lo disimula porque nunca pierde la compostura, pero ahora tiene miedo. Generalmente en este punto la sobreviene esa clase inconfundible de miedo que sentía antes, en su época difícil. Es que los recuerdos a veces están todavía frescos. Para tranquilizarse, mentalmente hace combinaciones posibles con los presentes y juega apuestas consigo misma. Ante las primeras risas y toqueteos de brazos sus músculos se relajan y concluye que no va a haber mejor año que éste.
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